Karoline von Günderrode: morir de amor en el romanticismo


Karoline von Günderrode: morir de amor en el romanticismo.




Karoline von Günderrode (1780-1806) fue una de las más importantes poetisas alemanas del romanticismo. Su historia, marcada por el amor y el tragedia, sirve de ejemplo de aquella verdadera epidemia que estremeció al romanticismo: los suicidios por amor.

1804 sería el año en el que comenzó la mayor aventura sentimental de Karoline von Günderrode, y también su más profundo descenso hacia los abismos del desengaño.

Para aquel entonces Karoline von Günderrode ya era una poetisa muy reconocida, o al menos su seudónimo lo era, Tian; con el cual firmó sus primeras obras: Poemas y fantasías (Gedichte und Phantasien) y Fragmentos poéticos (Poetische Fragmente), los cuales reflejan una personalidad extremadamente sensible:


Todo está en silencio y vacío,
ya nada me hace feliz;
ni los aromas ni los perfumes
ni los aires refrescan;
¡mi corazón está tan melancólico!

Ist Alles stumm und leer.
Nichts macht mir Freude mehr;
Düfte sie düften nicht,
Lüfte sie lüften nicht,
Mein Herz so schwer!

Poemas y fantasías (Gedichte und Phantasien)


Durante una excursión a Heidelberg, Karoline von Günderrode conoció al filólogo Georg Friedrich Creuzer, trece años mayor que ella, del cual se enamoró perdidamente. Ese mismo día también conoció a la esposa de Creuzer.

Pero la mujer de Creuzer no parecía ser un problema. De hecho, el académico le aseguró que su unión era una simplemente fachada, un matrimonio por conveniencia debido a su esforzada situación financiera.

La clandestinidad les exigió un alto grado de prudencia en sus encuentros, y no solo eso, sino que además se escribían mutuamente en griego para evitar que la esposa de Creuzer se enterara de su infidelidad.

Fue una etapa muy productiva en la obra poética de Karoline von Günderrode, en la cual llegaría a publicar algunos de los mejores poemas del romanticismo: Magia y hado (Magie und Schicksal), Historia de un Brahmán (Geschichte eines Braminen), Nikator (Nikator), El joven que buscaba la mayor belleza (Der Juengling der das Schoenste sucht), y el drama Udohla (Udohla).

En 1806, Karoline von Günderrode le propuso a Creuze huir juntos. Rusia o Alejandría eran destinos amigables con los amantes fugitivos, pero Creuzer no aceptó. No porque estuviese enamorado de su esposa, sino porque temía perder su cátedra en la Universidad de Heidelberg.

Devastada, Karoline von Günderrode le escribió al pastor Daub, su confidente, a quien le confesó su relación clandestina con Creuze. Este texto, casi olvidado, es una de las más hermosas declaraciones de amor del romanticismo alemán, donde la poetisa expresó que se sentía incapaz de soportar la pérdida de su amado.

La pareja no se distanció; en parte, porque la relación ya no exigía las precauciones de antes. El académico apoyaba, en teoría, las ideas utópicas de la época, sobre todo los nuevos modelos de convivencia, básicamente porque le permitían vivir a gusto con su esposa y mantener una relación paralela con su amante.

En una carta fechada a inicios de 1806, Creuzer le sugirió a Karoline von Günderrode que debería mudarse con ellos, es decir, con él y con su esposa, y vivir juntos en una especie de ménage à trois; por cierto, no por motivos sexuales, sino por fingida practicidad:


Mi esposa podría vivir con nosotros, como madre, como líder de nuestra casa.


Para la época, una sugerencia semejante solo podía evidenciar un rasgo enfermizo, un defecto en el carácter de Creuzer; sin embargo, lo más probable es que fuese formulada para obligar a Karoline von Günderrode a romper con él. El académico sencillamente no tenía ni el valor ni la intención de separarse de su esposa.

Para mediados de 1806 la situación era insostenible. Desesperada, Karoline von Günderrode le envió a su amante una carta desgarradora. El 26 de julio de ese mismo año el académico le respondió, también por carta, que había tomado la decisión de serle exclusivo a su esposa.

De este modo Creuzer le informaba oficialmente a Karoline von Günderrode la ruptura de su relación.

Destrozada, Karoline von Günderrode regresó a Winkel. Luego visitó las riberas del Rin y se atravesó el pecho con una daga de plata. Al día siguiente su cadáver fue encontrado a metros de la costa, vistiendo un vestido rojo y una sábana llena de piedras atada a la cintura.

Tenía apenas veintiséis años de edad.

El cuerpo sin vida de Karoline von Günderrode no fue enterrado en tierra sagrada debido a su condición de suicida. Se la inhumó en un simple túmulo, adornado con los versos de su poeta favorito: Johann Gottfried Herder.

Este fue el final de Karoline von Günderrode, pero también el principio de la persecución de su obra.

Creuzer, que por aquel entonces era uno de los eruditos más reconocidos de Europa, esencialmente un hombre poderoso e influyente en el ámbito literario, se enteró de dos cosas que ponían en peligro su reputación.

Karoline von Günderrode había escrito en secreto una obra titulada Meleté (Μελετή), en donde retrataba la historia clandestina de amor con Creuze, el cual aparecía bajo el nombre de Eusebio. El académico hizo todo a su alcance para prohibir su publicación póstuma; y de hecho lo consiguió. Recién en 1906, exactamente cien años después del suicidio de Karoline von Günderrode, el libro salió a la luz.

Pero no importa cuán poderoso hubiese sido Creuze; no todos los rastros de un amor desgraciado como aquel podían mantenerse en secreto.

Antes de suicidarse Karoline von Günderrode le escribió una carta de despedida a su mejor amiga, Bettina Brentano, en la cual le adjuntaba su último poema: Amor en todas partes (Überall Liebe), el cual se difundió, literalmente, por todas partes.​



¿Puedo guardar en mi corazón tan cálidos deseos?
Contemplar las coronas de flores de la vida,
y pasar frente a ellas sin llevar yo ninguna,
¿y no debo, además, despertar a la desesperación?

¿Renunciaré, orgullosa, al deseo más querido?
¿Debo, temeraria, entrar al reino de las sombras,
implorar a otros dioses otros placeres,
acaso pedir nuevas delicias a los muertos?

Descendí, pero incluso en el reino de Plutón,
en el lecho de las noches la pasión arde;
anhelantes, las sombras se inclinan ante otras sombras.

Pues perdido está aquel sin fortuna en el amor,
e incluso aunque descendiera a la laguna Estigia,
en el fulgor del cielo, seguiría sin olvidar.


Kann ich im Herzen heiße Wünsche tragen?
Dabei des Lebens Blütenkränze sehn,
Und unbekränzt daran vorübergehn,
Und muß ich trauernd nicht in mir verzagen?

Soll frevelnd ich dem liebsten Wunsch entsagen?
Soll mutig ich zum Schattenreiche gehn?
Um andre Freuden, andre Götter flehn,
Nach neuen Wonnen bei den Toten fragen?

Ich stieg hinab, doch auch in Plutons Reichen,
Im Schoß der Nächte, brennt der Liebe Glut,
Daß sehnend Schatten sich zu Schatten neigen.

Verloren ist, wen Liebe nicht beglücket,
Und stieg er auch hinab zur styg'schen Flut,
Im Glanz der Himmel blieb er unentzücket.




Poemas góticos. I Poemas alemanes.


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1 comentarios:

Toni VRPE dijo...

Hermosos poemas. No conocía la poesía de esta escritora y mucho menos su cautivante y trágica historia. Muy buena traducción además, aunque prescindiría de el "Pues" en último párrafo ya que la versión original no lo tiene, y añadiría un "el" tras "seguiría" como figura en alemán para recalcar que no se habla sólo de ella, sino de todo aquel que sea desafortunado en el amor.

Muchas gracias por compartir, ahora buscaré más de ella. Bendiciones.



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